PASEO POR...

El Faro Camarinal: un lugar con pasado defensivo

Faro de Punta Camarinal en Tarifa turismocadiz

No hay carreteras que unan Bolonia con otras playas colindantes. Dicha circunstancia, heredada de tiempos en los que mandaban las estrategias militares y nada se sabía de turismo, ha resultado providencial de cara a la protección de esta extraordinaria franja litoral.

Sin embargo, hay caminos peatonales, como el sendero que recorre el cabo de Gracia, donde la naturaleza se muestra exultante. Una flora y fauna característica y llamativa, cuya belleza resalta aún más gracias a un monumento histórico: una torre almenara convertida hoy en faro.

Bolonia

Llegado a El Lentiscal, la población principal de la ensenada de Bolonia, hay que seguir las indicaciones que dirigen al conjunto arqueológico de Baelo Claudia, para continuar carretera adelante cuando lleguemos a las puertas del mismo.

Dos kilómetros más arriba hay que rodear primero la zona arqueológica, y pasar después junto al pinar que se extiende hasta la duna y la un grupo de casas que se conocen como Rosa Contreras, siguiendo entonces por la izquierda en la bifurcación que allí hay.

Un kilómetro más adelante se inicia el sendero Faro Camarinal.

La carretera sigue subiendo La Laja de la sierra de la Plata, pero no conecta con la urbanización de Atlanterra ni, por tanto, con Zahara de los Atunes. Para llegar allí en coche hay que volver a la carretera nacional y hacer más de cuarenta kilómetros para llegar a un lugar que andando tenemos sólo a kilómetro y medio por un camino ancho y cómodo. Pero no es ésta la única ventaja del sendero, ya que nos brinda desde un principio otra principal: las vistas en todas las direcciones, hacia el mar o hacia la sierra, que aún podremos ampliar desde los dos miradores que hay subiendo un poco más por la carretera.

 

Monte Camarinal

Iniciamos el sendero en el aparcamiento que hay junto a la carretera, A nuestro alrededor encontraremos manchas de eucaliptos, como es común en muchos montes públicos de la zona que hace décadas fueron objeto de repoblaciones con este tipo de árboles, aunque resulta difícil calificarlas de eucaliptares puros, y no sólo porque ahora se procura corregir lo que entonces se hizo, sino porque es patente el vigor de la vegetación autóctona que se esparce por doquier, ya sea en forma de palmitos, lentiscos, retamas o de las numerosas hierbas de colores invasivos, ya lo sea como encinas, alcornoques, acebuches o pinos piñoneros que reclaman su viejos dominios.

A unos cuatrocientos metros del inicio llegamos al pie de un montículo rocoso donde encontraremos un aljibe que recoge aguas de algunos de los muchos manantiales que hay en estas sierras calizas, favorecidas con un clima más húmedo que el habitual en el entorno. Es un buen lugar para detenernos a contemplar la perspectiva que desde aquí se tiene del monte Camarinal con el tapiz de pinos marítimos que lo cubre penetrando en un mar de aguas de colores cambiantes, con tonos turquesas y esmeraldas. Al final, el destacamento militar, y más allá, en la otra orilla del Estrecho, Tánger y cabo Espartel.

 

El Cañuelo

En poco menos de cuatrocientos metros llegaremos a un caserío, alrededor del cual es muy posible que veamos cabras y otros animales que le pertenecen. Cuando el fenómeno del despoblamiento del campo parece ya consumado, aunque a veces revertido con otro tipo de pobladores, sorprende encontrar ranchos como éste, que de algún modo conservan antiguos modos de vida. Desde aquí el camino cambia de aspecto, baja con más pendiente, la arena aumenta progresivamente y en el matorral, más espeso, son más frecuentes sabinas y enebros.

Debajo de nosotros hay una pequeña playa virgen, sobre la que iremos ganando perspectiva, en la que desemboca el arroyo del Cañuelo, que le da nombre. Ya cerca del faro encontraremos un mirador y la carretera que llega al mismo, cerrada al tráfico por una cancela algo más abajo. Nos acercaremos a la torre y bajaremos por la escalinata de madera que hay tras ella, pasando junto a un bunker, hasta llegar al mirador, donde termina el sendero, desde donde ahora veremos a nuestra derecha la playa de Atlanterra o de los alemanes

 

 

Arquitectura defensiva

Como muestra de la importancia estratégica de esta zona costera, nos encontramos con una llamativa superposición de construcciones defensivas, que van desde las torres almenaras medievales hasta los búnkeres construidos durante la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos formaban parte de sistemas defensivos ya obsoletos, sin utilidad en su misión original defensiva.

Hoy se consideran elementos arquitectónicos patrimoniales –auténticas señas de identidad cultural- integrados en paisajes singulares, que son así revalorizados. Cada vez son más los que son objeto de restauración y reutilización para nuevos usos, como es el caso de la torre que visitamos

 

Cómo llegar:

En la N-340 a la altura del Km 71, tomar la carretera CA-8202 a Bolonia. Se continúa en dirección al conjunto arqueológico de Baelo Claudia y siguiendo por la misma carretera se encuentra indicado a unos 3 Km.

Datos de interés

Término Municipal: Tarifa
Tipo: Lineal
Distancia: 1,5 Km
Duración:30 minutos
Señalización:
Dificultad: Baja

Cota Máxima: 138 m
Cota Mínima: 60 m
Protección: Parque Natural del Estrecho, LIC, ZEPA, y Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía-Marruecos.
Permisos: No es necesario
Patrimonio: Torre del Cabo de Gracia, hoy día Faro Camarinal.